Tres ayuntamientos y una sola voz. Los municipios valencianos de Bocairent, Agullent y Aielo de Malferit se han unido en un frente común para decirle al Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) que el trazado del nuevo gasoducto de hidrógeno verde no les convence. El motivo: el recorrido provisional atraviesa zonas esenciales para su desarrollo, desde cultivos en producción hasta futuras ampliaciones de suelo industrial.

La infraestructura, que forma parte de una gran red energética europea, pretende enlazar Montesa con Cartagena. Pero en su camino, cruza tres localidades que no quieren convertirse sólo en un punto más del mapa, sino en protagonistas de su propio desarrollo. Lo han dejado claro presentando alegaciones conjuntas y pidiendo diálogo real con los responsables del proyecto.

Gasoducto de hidrógeno: un trazado que choca con el terreno

Los tres consistorios consideran que el diseño actual del gasoducto no ha tenido en cuenta ni la realidad agrícola ni los planes urbanísticos vigentes. Desde Agullent se insiste en que “pedimos que nuestros pueblos no sean simples territorios de paso, sino que tengan al menos un punto de conexión con la red de hidrógeno, algo fundamental para su desarrollo industrial”.

hidrógeno verde

El paso del conducto por explotaciones agrarias activas preocupa especialmente a Bocairent, donde se teme por el impacto en propiedades privadas y en proyectos ya en marcha, como la instalación eléctrica del polígono Regadiu. Su alcalde, Xavi Molina, ha dejado claro que no aceptarán que la infraestructura hipoteque el futuro de su economía local.

En Aielo de Malferit, el punto de fricción está en una zona concreta prevista para expansión urbana. El alcalde, Juanra Espí, advierte que, de no modificar el trazado, se limitarían seriamente futuras actuaciones previstas en su plan general. Por eso, han exigido que el recorrido se ajuste para evitar conflictos con suelo estratégico.

Los afectados exigen ser escuchados

Otro de los grandes reproches que comparten los tres ayuntamientos es la escasa comunicación institucional. Denuncian que se enteraron del proyecto por los medios de comunicación y que, al solicitar información técnica, recibieron documentos que requerían asistencia especializada sólo para poder abrirlos.

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“No se puede plantear una obra de este calibre sin contar desde el minuto uno con los ayuntamientos”, ha dicho Molina con contundencia. Los tres regidores piden una mesa de trabajo estable con el Ministerio o la empresa encargada, para poder influir en las decisiones que afectan a su territorio.

Además de las modificaciones técnicas, reclaman un canal de comunicación fluido. Para ellos, que son los representantes de los vecinos, resulta incomprensible que una infraestructura de este tipo se diseñe sin contar con su conocimiento del terreno y sus necesidades locales.

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Pese a que cada municipio tiene su propio contexto, las alegaciones han sido elaboradas de forma conjunta, tanto desde el ámbito político como técnico. El objetivo es claro: lograr que el gasoducto no perjudique a la comarca y que la tenga en cuenta como parte activa de la transición energética.

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Los contactos no se han limitado a estos tres municipios. También han buscado la colaboración de localidades vecinas como Alfafara y Banyeres de Mariola, que podrían verse igualmente afectadas si el trazado se mantiene tal y como está. La estrategia es sumar voces para lograr una mayor presión ante el MITECO.

La ciudadanía, aseguran, puede tener la certeza de que sus representantes están alerta. “Estamos alerta, activos y con total disposición al diálogo. Pero no renunciaremos a defender nuestro territorio ni a reclamar medidas que beneficien a nuestros pueblos”, concluyen los tres alcaldes con firmeza.

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