Las tecnologías sostenibles están generando un interés sin precedentes en numerosos sectores. Con la creciente adopción del hidrógeno renovable y su uso en aplicaciones como el acero verde, así como el desarrollo de otras formas de energía limpia, están surgiendo nuevas tecnologías que ofrecen materiales alternativos a las empresas que buscan descarbonizarse.

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La demanda de acero y la descarbonización

El crecimiento demográfico y la industrialización exponencial a nivel mundial contribuyen a la alta demanda de acero, una industria conocida por sus altas emisiones. La  necesidad de centros de datos para mantenerse al día con los avances en inteligencia artificial, junto con los proyectos de energías renovables, son otros factores que impulsan esta demanda. La tendencia a la descarbonización es histórica, y las energías limpias son una de las principales en la reducción potencial de emisiones. Por lo tanto, el desarrollo de proyectos de acero verde es necesario, aunque requerirá de colaboración a nivel internacional.

hidrógeno verde

Actualmente, el alto horno es el método más utilizado para producir acero, aunque es un proceso que genera emisiones de forma intensiva.En concreto, produce proximadamente 2,3 toneladas de CO2 por tonelada de acero crudo, lo que genera problemas de sostenibilidad y plantea la necesidad de regulaciones más estrictas y mayores incentivos para varios países, especialmente dentro de la Unión Europeo.

Por otro lado, el método de horno de arco eléctrico (EAF) para chatarra también es muy común en la producción de acero y es similar a un proceso de reciclaje, donde los restos de acero se pueden procesar y reutilizar. Este método puede electrificarse completamente, lo que permite el uso de energías renovables en lugar de combustibles fósiles, generando emisiones prácticamente nulas y dando como resultado la producción de acero ecológico.

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El hidrógeno verde como alternativa a las baterías

La electrólisis del agua, que utiliza energía renovable para separar el agua en hidrógeno y oxígeno, es el principal método para producir hidrógeno verde, con un proceso libre de emisiones. Se espera que las empresas que ya utilizan hidrógeno como materia prima química clave adopten el hidrógeno verde antes que otras en los próximos años, gracias a la infraestructura existente. Los fabricantes de fertilizantes y productos químicos, así como las refinerías, son los que tienen más probabilidades de adoptar el hidrógeno verde con cambios operativos relativamente pequeños, lo que allana el camino para que otros potenciales usuarios de hidrógeno verde sigan su ejemplo.

Según las previsiones, la producción de acero y el transporte pesado impulsarán la demanda de hidrógeno verde hasta 2040, así como otras aplicaciones donde las baterías podrían no ser la fuente de energía más adecuada por razones de eficiencia. Las pilas de combustible de hidrógeno están ganando terreno gracias a sus cortos tiempos de recarga y su larga autonomía en comparación con las baterías, siendo el hidrógeno verde la mejor manera de garantizar la producción de cero emisiones y respaldar así las promesas de sostenibilidad.

La descarbonización del sector energético es otro impulsor clave para la producción de hidrógeno verde, junto con el almacenamiento de energías renovables a gran escala y la aviación. Es probable que estas aplicaciones se desarrollen entre 2040 y 2050, aunque las limitaciones de costes actualmente representan un obstáculo para su desarrollo.

 

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