España lleva años posicionado como candidato a convertirse en uno de los centros principales del hidrógeno verde en Europa. Sin embargo, la brecha entre lo que estaba previsto y lo que avanza de verdad es ya más que evidente en los datos más recientes.

Las cifras revelan que el optimismo inicial se está desinflando. Aunque el país aparece en los listados internacionales con un volumen notable de proyectos e iniciativas, la mayor parte de estos planes continúa sin dar pasos firmes. Además, tampoco se llevan adelante las inversiones que realmente permiten que puedan arrancar las plantas.

España: muchos proyectos pero pocas inversiones

Los registros internacionales incluyen hasta 195 proyectos vinculados al hidrógeno verde en territorio español, siendo una parte relevante dentro de un catálogo mundial que supera los dos mil. Pero sólo siete de ellos están situados en la fase clave: la decisión financiera definitiva o el arranque directo de obras. Eso supone un 3% del total, una señal clara de que la mayor parte sigue atascada.

hidrógeno verde en 2025

Si se mira la capacidad futura, el panorama es incluso más limitado. De las 1.600 toneladas anuales planteadas, sólo se respaldan unas cuatro toneladas con fondos comprometidos, lo que representa un 0,3% de lo estimado. Este desfase obliga a replantear los tiempos y las expectativas, porque la diferencia entre lo imaginado y lo viable sigue siendo muy amplia.

Esta situación deja a España en la posición 19 de una base con más de doscientos países, aunque menos de la mitad cuenta con verdaderos planes en cartera. Aun así, la diferencia entre ambición y ejecución se mantiene como un reto marcado en rojo.

Proyectos en marcha en España

Dentro de el catálogo español de proyectos relacionados con el hidrógeno verde existen quince iniciativas ya funcionando, aunque con una capacidad todavía reducida. Entre las más significativas se encuentra el proyecto de Iberdrola y Fertiberia en Puertollano, con veinte megavatios de electrólisis orientados a hidrógeno para uso industrial. También destaca la instalación de Pamesa en Castellón junto a eCombustible Energy, donde operan con ocho megavatios para generar combustible derivado de hidrógeno.

EDP prepara el terreno en Cádiz para dar su gran salto con el hidrógeno verde

Aunque estas plantas están lejos de las grandes cifras que se manejan en los documentos oficiales, sirven como referencia de lo que ya se puede ver sobre el terreno. Son pasos modestos, pero permiten medir tecnologías, procesos y costes. Aun así, el volumen total de producción sigue siendo bajo y no cambia el diagnóstico general.

Mientras tanto, son varios los proyectos sin decisión financiera que han despertado interés en las instituciones públicas. El IDAE destinó recientemente 794 millones de euros a siete iniciativas vinculadas a hidrógeno renovable en usos industriales. Entre los seleccionados se encuentra la fase II del proyecto de Iberdrola y Fertiberia, que recibirá 241 millones para añadir otros 200 megavatios a su desarrollo.

Reparto de fondos para proyectos de hidrógeno

Repsol también aparece entre los proyectos apoyados, con 160 millones para su electrolizador de 100 megavatios en Petronor y otros 155 millones destinados a la instalación de Cartagena. Ambas infraestructuras buscan mejorar la producción en zonas clave para la actividad energética nacional.

El mapa del hidrógeno renovable en España: casi 400 proyectos que apuestan por la energía limpia

EDP recibió 209 millones que repartirán entre tres ubicaciones distintas: Green H2 Los Barrios, en Cádiz; Asturias H2 Valley y Ver-Amonia, situado en Teruel. Cada uno de estos planes apunta a sectores muy diversos, desde siderurgia hasta procesos químicos y energéticos. Endesa, por su parte, contará con 28 millones para su proyecto Magallón en Zaragoza.

Meses antes, ya se habían asignado 1.200 millones para impulsar los valles de hidrógeno repartidos por varias zonas de España. En esa lista figuran compañías como Moeve, Repsol, Armonía Green Galicia, Desarrollo Renovable Mahogany, Enagás, Ric Energy, Reolum o IGNIS. Aunque la dotación económica es amplia, la puesta en servicio de todos estos proyectos depende ahora de los permisos, los costes y la certeza de demanda que aún están en debate.

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