- La planta de Sidenor en Basauri ha probado hidrógeno verde en el calentamiento de cucharas, un proceso clave del acero que abre un camino distinto en operaciones donde la electricidad no llega.
- Estas pruebas con hidrógeno verde muestran cómo un proceso térmico complejo puede apoyarse en otro tipo de combustible sin alterar los ritmos de producción.
- Hidrógeno verde y acero sin emisiones: algunas de las claves de la descarbonización de la industria pesada
Los movimientos más recientes en la planta de Basauri de Sidenor se han centrado en comprobar hasta dónde puede llegar el hidrógeno verde al sustituir al gas natural en operaciones de alta temperatura. La compañía ha puesto a prueba el calentamiento de cucharas, una fase que condiciona la estabilidad del acero antes de su paso a otros equipos y que requiere un control muy preciso.
El plan se ha desarrollado dentro del proyecto IS2H4C, a través del cual se ha seguido la respuesta del nuevo quemador de oxicombustión a base de hidrógeno. Con él, la acería de Sidenor ha cerrado un ciclo completo de calentamiento verificando que las temperaturas habituales se alcanzan sin desajustes. Este paso se presenta como una pieza más del camino hacia modos de trabajo con menos emisiones, algo que la empresa mantiene como una línea prioritaria dentro de sus operaciones.
Pruebas de Sidenor con el hidrógeno en la cadena del acero
El calentamiento de cucharas es un punto neurálgico en cualquier acería. Allí se ajusta la mezcla y se estabiliza el metal antes de pasar a otras fases. Hasta ahora, el uso de gas natural había sido la norma debido a la energía que requiere el proceso. La introducción del hidrógeno verde representa un cambio que permite estudiar nuevos márgenes de funcionamiento sin alterar la esencia del trabajo diario.

La sustitución del quemador convencional por uno de oxicombustión a base de hidrógeno ha sido el eje de esta prueba. La respuesta térmica del sistema ha permitido completar el ciclo manteniendo los parámetros previstos para la cuchara. Esto es relevante en un entorno donde cualquier desviación afecta a todo lo que viene después.
Las primeras conclusiones señalan que este tipo de combustible puede encajar en operaciones que hasta ahora se consideraban demasiado exigentes para salirse del patrón energético habitual. El proyecto IS2H4C ha acercado datos para valorar el papel del hidrógeno en espacios en los que la electrificación por sí sola no es una opción.
Un proceso difícil de electrificar y por eso clave
Los procesos térmicos de alta demanda son un quebradero de cabeza cuando se busca bajar emisiones sin alterar el funcionamiento de la acería. En Basauri, la experiencia ha sido una oportunidad para ver cómo interactúa el hidrógeno verde en un entorno donde la temperatura sostiene todo el sistema. Se trata de calentar la cuchara, pero también de hacerlo con un ritmo estable y repetible.
Las pruebas de Sidenor han demostrado que el quemador de hidrógeno consigue responder sin afectar a los tiempos de operación. Esto permite plantear alternativas al gas natural sin comprometer el proceso. De hecho, la acería apunta a que esta línea de trabajo continuará con otras áreas donde la temperatura es tan determinante como aquí.
Aunque aún quedan fases por revisar y ajustar, el uso de hidrógeno como combustible directo abre una ventana distinta para procesos que necesitan calor extremo y que no pueden depender únicamente de equipos eléctricos.
Lo que viene para Sidenor y el papel del hidrógeno
Los pasos dados por la compañía Sidenor en esta fase del proyecto IS2H4C añaden información sobre cómo podría reorganizarse parte del consumo energético en la acería. El hidrógeno verde aparece aquí como una opción viable para operaciones muy específicas, siempre que el comportamiento térmico responda con la misma fiabilidad que las fuentes tradicionales.
La industria alemana de acero será la mayor consumidora de hidrógeno verde
La compañía Sidenor mantiene esta vía dentro de sus planes para reducir emisiones en actividades ligadas al acero. No se trata de un cambio repentino, sino de una sucesión de pruebas para definir qué puntos admiten combustibles diferentes y cuáles requieren tratamientos más complejos. La acería de Basauri actúa como campo de pruebas para valorar cada paso.
La expectativa es estudiar otras zonas donde el calor es el factor decisivo. La experiencia del calentamiento de cucharas ayuda a delimitar qué margen de maniobra ofrece el hidrógeno y qué ajustes serán necesarios si se amplía su uso a otras áreas de la planta.
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