- El proyecto de hidrógeno verde de Meirama se detiene por falta de viabilidad y energía renovable cercana.
- Los costes, los permisos y la falta de energía eólica marcan el futuro del hidrógeno verde de Meirama.
- Galicia tiene en marcha la revolución verde: 843 millones de euros en cuatro proyectos de hidrógeno
La decisión ya está tomada y llega en un momento sensible. Repsol, Naturgy y Reganosa han optado por detener el proyecto del hidrógeno verde de Meirama cuando el plan se encontraba en la antesala del paso final para decidir la inversión. El freno afecta a una iniciativa que había despertado muchas expectativas industriales en Galicia.
El consorcio empresarial vincula el parón a un escenario económico distinto al previsto al inicio. El diseño original ya no encaja con los números actuales. El resultado es una pausa indefinida que deja en suspenso una inversión prevista de 64 millones de euros y un proyecto llamado a ocupar los terrenos de la antigua central térmica de Meirama, en Cerceda (A Coruña).
Hidrógeno verde de Meirama: un proyecto que se queda en pausa
El planteamiento inicial apostaba por una planta de producción de hidrógeno renovable con una potencia de arranque de 30 megavatios. La hoja de ruta contemplaba ampliaciones sucesivas hasta llegar a los 200 megavatios, siempre por fases y según la evolución del mercado.

En su primer tramo, la instalación de hidrógeno verde de Meirama estaba pensada para generar más de 4.000 toneladas anuales. Con el crecimiento previsto, esa cifra podía llegar a unas 30.000 toneladas cada año. Todo ello quedaba ligado a una red energética capaz de sostener precios competitivos.
Esa condición ha resultado fundamental. La falta de parques eólicos próximos al enclave ha cambiado el escenario. Sin una fuente renovable próxima, el coste eléctrico se aleja de los niveles necesarios para sostener el proyecto de hidrógeno de Meirama.
Costes, ayudas y destino del hidrógeno verde de Meirama
El consorcio señala también el encarecimiento general del proyecto. El capital necesario ha crecido más de un 50% desde 2022, cuando la iniciativa se presentó a la convocatoria de ayudas del IDAE. A ello se suma el aumento del coste del hidroducto previsto para llevar el hidrógeno hasta el área industrial de A Coruña.
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El hidrógeno producido tenía varios destinos sobre la mesa. Uno de los principales era sustituir el hidrógeno convencional utilizado en la refinería de Repsol en A Coruña. También se contemplaba su uso en otros sectores industriales, su mezcla con gas natural en la red gasista y aplicaciones ligadas a la movilidad.
Pese al parón, el proyecto contaba con respaldo institucional. Fue seleccionado dentro del programa H2 Cadena de Valor del Ministerio para la Transición Ecológica y recibió la catalogación de proyecto industrial estratégico por parte de la Xunta de Galicia.
Hidrógeno de Meirama: choque con la realidad
La reacción del sector eólico gallego no se ha hecho esperar. La Asociación Eólica de Galicia ha expresado su «decepción y frustración» tras conocer la decisión. El colectivo vincula este desenlace a la falta de nueva potencia renovable disponible en la comunidad. Según la asociación, la situación judicial mantiene bloqueados desde hace tres años unos 2.800 megavatios de nueva capacidad eólica. Este bloqueo, advierten, no sólo afecta a Meirama. Temen que otros proyectos sigan el mismo camino si no se despeja el marco legal.
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En un comunicado, la organización fue clara: «Ni es el primer plan industrial en caer ni será el último, porque el goteo de deserciones ha comenzado, una nefasta circunstancia sobre la que venimos advirtiendo en los últimos años para la economía de Galicia, pero también para la transición energética y la emergencia climática».
A nivel nacional, la Asociación Empresarial Eólica ha reclamado que se ejecuten las sentencias del Tribunal de Justicia de la Unión Europea y del Tribunal Supremo para dar certidumbre a los inversores. El contraste con las decisiones del Tribunal Superior de Xustiza de Galicia ha reavivado el debate tras la anulación del parque A Ruña III. Para el sector, cada año de retraso tiene un impacto directo: miles de empleos que no llegan y miles de millones en inversión que se quedan en el camino.


