- La turbina de hidrógeno Jupiter-1 ya produce electricidad estable en una red activa. Este sistema suma almacenamiento y retorno energético sin CO₂.
- La turbina de hidrógeno aporta control y una potencia firme, siendo una solución muy práctica para redes renovables variables.
- La nueva turbina de gas de hidrógeno puro que se ha desarrollado en China
China ha puesto en servicio una turbina que funciona sólo con hidrógeno, y lo hace dentro de una infraestructura eléctrica real. La máquina, denominada Jupiter-1, entrega potencia constante y se integra en una estrategia de reducción de emisiones con números medibles.
El equipo alcanza 30 MW y opera con hidrógeno verde obtenido a partir de recursos solares y eólicos cercanos. La instalación se localiza en la zona de Etuoke, en Mongolia Interior, una zona fundamental por su gran disponibilidad de energías renovables y por su papel en los planes energéticos nacionales.
Turbina de hidrógeno Jupiter-1 en operación continua
La unidad, denominada Jupiter-1, se conecta a la red con producción estable. Su diseño evita el uso del gas fósil y elimina las emisiones directas de carbono durante la generación. La potencia declarada permite cubrir una demanda relevante y sin depender del clima en cada momento.

La turbina de hidrógeno forma parte de un esquema cerrado electricidad–hidrógeno–electricidad. Cuando la oferta renovable supera la demanda, se genera hidrógeno mediante electrólisis. Ese combustible se guarda y se usa después para devolver energía limpia cuando la red lo requiere.
La complejidad técnica está en la coordinación de procesos. Almacenamiento, combustión y control deben responder con fiabilidad. Por eso el valor del conjunto no reside exclusivamente en la turbina, también en la arquitectura completa que ya funciona fuera del laboratorio.
Red eléctrica y respaldo sin CO₂
Las fuentes renovables variables necesitan apoyo para cubrir picos y caídas. Aquí aparece el aporte de la turbina de hidrógeno como respaldo gestionable. La energía está disponible bajo demanda, algo que no siempre ocurre con el viento o el Sol.
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Organismos del sector energético chino han señalado que este tipo de soluciones ayudan a avanzar hacia las redes sin carbono. Además, permiten una transición gradual desde sistemas basados en gas natural hacia hidrógeno puro, pero sin desmantelar de golpe infraestructuras existentes.
El esquema también reduce la dependencia de generadores diésel en usos críticos. Parques industriales, centros de datos o redes aisladas pueden contar con electricidad firme sin emisiones locales, un factor esencial en entornos con normas ambientales más estrictas.
Impacto industrial y alcance real de la turbina de hidrógeno Jupiter-1
En configuración de ciclo combinado, la instalación alcanza cerca de 48.000 kWh por hora. Esa cifra cubre el consumo diario aproximado de 5.500 hogares. El balance climático también es concreto. La sustitución frente a una central térmica similar evita más de 200.000 toneladas de CO₂ cada año. Es una reducción anual sostenida, con efecto directo sobre inventarios de emisiones.
La turbina de hidrógeno se vincula además a un plan de amoníaco verde. El hidrógeno no queda limitado a la electricidad: pasa a ser un recurso industrial necesario y un vector químico de almacenamiento prolongado. Energía, química e industria pesada quedan conectadas en un mismo nodo.
La elección de este proyecto como piloto nacional responde a su capacidad de poder seguir desarrollándose a gran escala y operar con fiabilidad. La turbina de hidrógeno no pretende desplazar a la energía solar o la eólica. Actúa como un complemento limpio y controlable. También reduce emisiones, con tecnología disponible y cifras verificables.


