- El hidrógeno verde es esencial para el futuro pero su alto precio en el norte europeo frena la movilidad.
- La falta de Sol y el clima extremo elevan los costes del hidrógeno verde frente a países como España o Portugal.
- El hidrógeno se queda sin fondos: éste es el estudio que revela por qué los bancos rechazan los proyectos verdes
El futuro de los motores sin emisiones en el Viejo Continente ha topado con un muro económico difícil de escalar. Según los últimos datos de la Universidad de Linköping, en Suecia, fabricar combustible limpio como el hidrógeno verde en el entorno escandinavo resulta mucho más caro de lo previsto inicialmente por los organismos oficiales.
Esta brecha financiera entre países pone en duda la velocidad de la transición energética. Mientras los países del sur aprovechan sus horas de luz, el norte sufre para que las cuentas salgan a la hora de producir energía a partir del viento o el Sol sin depender de la red general.
Los retos del hidrógeno verde en Escandinavia
En lugares como Suecia o Noruega, la falta de luz natural y las tormentas constantes castigan la eficiencia de las plantas aisladas. Estas centrales, que solo usan viento o Sol para operar, no logran mantener un ritmo constante de trabajo, lo que dispara los precios finales por cada kilo de combustible obtenido.

Para intentar solucionar estos parones, los técnicos sugieren añadir acumuladores de energía, aunque esto supone una inversión extra que las empresas no siempre pueden asumir. El profesor Ou Tang aclara que el hidrógeno verde “tiene un gran potencial, ya que puede almacenar grandes cantidades de energía y la única emisión es agua”, pero el proceso es mucho más difícil de lo que se cuenta.
Lograr que estas instalaciones sean rentables sin estar conectadas a la corriente eléctrica común es el mayor quebradero de cabeza actual. Las bajas temperaturas afectan al rendimiento de la maquinaria, obligando a buscar alternativas técnicas que todavía no están disponibles a un precio razonable para el mercado masivo del transporte de mercancías.
Comparativa de costes del hidrógeno verde
Si miramos hacia el Mediterráneo, el panorama cambia por completo debido a que España, Portugal o Malta disfrutan de una radiación solar muy superior. Esta ventaja natural permite que el sur genere energía limpia de forma mucho más barata, creando una división evidente en el mapa energético europeo que favorece a las zonas cálidas.
Suecia y Noruega estudian la viabilidad del hidrógeno en sus aeropuertos
Dentro del bloque del norte, sólo Dinamarca e Islandia logran mantenerse en la pelea gracias a sus fuertes corrientes de aire constantes. Aun así, la realidad actual es que casi todo el hidrógeno verde que se consume en el mundo proviene de fuentes contaminantes, representando el combustible limpio una parte mínima del pastel energético mundial hoy en día.
La meta de la Unión Europea es que en 2050 la mitad del transporte se mueva con la tecnología de hidrógeno verde, pero el punto de partida es complicado. A día de hoy, el 95% del producto disponible en el mercado se fabrica con métodos tradicionales que emiten gases, lo que deja mucho trabajo pendiente para las próximas décadas.
El problema de la red de carga
Existe un círculo vicioso que impide que este sistema despegue: las compañías no compran camiones de hidrógeno verde porque no hay sitios donde repostar, y no se instalan estaciones porque no hay suficientes vehículos en la carretera. Esta parálisis frena la entrada de dinero privado en infraestructuras básicas para conectar el continente.
Hynion y Hyundai firman un acuerdo para promover la infraestructura de hidrógeno en Noruega
Para que el combustible sea etiquetado como totalmente ecológico, las leyes europeas son muy estrictas y sólo permiten el uso de fuentes renovables puras. En Suecia, usar el sobrante de la red eléctrica convencional bajaría los precios, pero se corre el riesgo de mezclar energía limpia con nuclear o fósil, perdiendo el certificado de origen.
Al final, la transformación del parque móvil será un camino lento, muy parecido al que recorrieron los coches eléctricos en sus inicios. Según los expertos de la Universidad de Linköping, los políticos deben entender que este cambio no se logra en una sola legislatura, y que requerirá combinar varias soluciones técnicas para ser viable.


