El mapa de la movilidad en la capital burgalesa está a punto de dar un giro hacia la sostenibilidad. El consistorio de Burgos ya ha puesto en marcha la maquinaria administrativa para integrar una serie de vehículos energéticos limpios, dejando atrás los combustibles fósiles tradicionales de forma progresiva.

Esta estrategia forma parte de un compromiso firme con el entorno y la eficiencia económica. Los técnicos municipales ya perfilan los detalles para que la ciudad castellana se convierta en un referente de movilidad verde en el norte de España muy pronto.

El calendario para los autobuses de hidrógeno

La puesta en marcha de estos vehículos está prevista para el cierre de 2026. Según ha explicado la alcaldesa de Burgos, Cristina Ayala, ya se están redactando los documentos necesarios para comprar las primeras cuatro unidades. El dinero para esta adquisición se reservará en el ajuste de cuentas inicial del ejercicio presupuestario que viene.

Autobuses de hidrógeno en Burgos 2026

La regidora del Ayuntamiento de Burgos ha detallado que el objetivo es que a lo largo de este año queden cerrados los contratos de suministro. El proceso es el siguiente: primero se diseñan las condiciones técnicas, luego se dota el presupuesto y finalmente se adjudica la compra de los vehículos.

Si los plazos administrativos se cumplen sin contratiempos, los ciudadanos podrán utilizar estos autobuses de hidrógeno para finales de este año. Esta iniciativa vincula directamente a la capital con el proyecto del Valle del Hidrógeno, una apuesta clara por las fuentes de energía que no dañan el medio ambiente y que sitúan a la ciudad en la vanguardia del sector.

Nuevas unidades de gas ya disponibles

Mientras llega el turno de la nueva tecnología, la red de transporte acaba de sumar cinco nuevas unidades que funcionan con gas natural comprimido. Estos coches han supuesto un desembolso de 2,3 millones de euros, destinados a reforzar la seguridad, la accesibilidad y la sostenibilidad del servicio público. La remesa incluye dos modelos de tamaño estándar y tres de gran capacidad.

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Los vehículos de 12 metros pueden trasladar a 99 personas, mientras que los modelos articulados de 18 metros alcanzan los 146 usuarios. Todos ellos cuentan con motores de 235 caballos y eliminan los espejos laterales de cristal por dispositivos de vídeo que facilitan el trabajo a los conductores y mejoran la visión periférica.

Esta actualización es fundamental para mantener un servicio de calidad que sea capaz de absorber el aumento de demanda. La seguridad se ha convertido en un eje central de la gestión, instalando sistemas digitales que evitan puntos ciegos y mejoran la experiencia de quienes viajan a diario por las calles de la ciudad.

Impacto ambiental de los autobuses de hidrógeno

El uso de carburantes que son más limpios que el gasóleo es la clave para bajar los gastos operativos por cada kilómetro recorrido. Actualmente, el parque móvil del ayuntamiento cuenta con 75 unidades, de las cuales más de la mitad ya queman gas en lugar de diésel. Esto ha permitido que la antigüedad de los vehículos baje hasta los ocho años de media.

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El equipo de mando local subraya que su prioridad es garantizar la accesibilidad y la seguridad en cada trayecto. Los datos respaldan esta gestión, ya que el número de usuarios ha crecido de forma notable, registrando un aumento de un millón de trayectos realizados por los vecinos en el último periodo.

La transición hacia el hidrógeno supondrá un paso más allá en la eliminación de partículas nocivas en el aire urbano. Con estos nuevos autobuses de hidrógeno, Burgos quiere responder a la buena acogida que los ciudadanos están dando a las mejoras introducidas en el sistema de transporte colectivo durante los últimos meses.

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