La Comisión Europea ha puesto sobre la mesa una de las iniciativas más ambiciosas para el futuro energético del continente: la creación de varios corredores de hidrógeno verde, con España en primera línea. En Estrasburgo, durante el Debate sobre el Estado de la Unión, el comisario de Energía y Vivienda, Dan Jorgensen, dejó claro que el suroeste europeo será la clave para transportar el hidrógeno descarbonizado hacia los países que más lo necesitan.

El plan prevé canalizar el recurso del hidrógeno verde español hacia el centro del continente, donde la industria pesada requiere alternativas inmediatas al gas ruso. Pero esta decisión no llega sola: Francia y Alemania, tras una cumbre bilateral, confirmaron el apoyo político al trazado que unirá directamente la Península Ibérica con ambos países.

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“Se trata de un proyecto emblemático”, subrayaron Emmanuel Macron y Friedrich Merz, reflejando la importancia del acuerdo. La estrategia común tiene un objetivo evidente: reducir al máximo la dependencia de los combustibles fósiles, especialmente del gas procedente de Rusia.

El hidrógeno verde español como eje estratégico

La hoja de ruta europea busca crear un sistema interconectado de hidrógeno antes de 2030. Bruselas ha marcado una meta clara: producir dentro de la Unión Europea al menos 10 millones de toneladas de hidrógeno verde y sumar otras 10 millones mediante importaciones. La idea es que este combustible limpio sustituya progresivamente a la energía fósil y contribuya a estabilizar precios en un mercado tensionado por la volatilidad internacional.

El hidrógeno verde español, clave para la independencia energética de la UE

Jorgensen no se limitó al corredor suroeste. También destacó la importancia de desarrollar otra gran vía que enlace el Mediterráneo con el Mar del Norte, permitiendo “canalizar hidrógeno barato y apoyar la transición de la zona sur”. A esto se añade la creación de nuevas conexiones en el sureste europeo para “mejorar la estabilidad de precios y dar seguridad energética a esta región”.

La apuesta por los corredores energéticos responde a una necesidad urgente: construir un sistema que permita que el hidrógeno verde viaje sin barreras de un extremo a otro de la UE. España, por su capacidad renovable, será un productor principal en este engranaje.

La inversión detrás del H2Med y el hidrógeno verde español

Enagás, operador encargado del sistema gasista español, presentó el pasado mes de abril el Plan Conceptual de Participación Pública para poner en marcha la infraestructura. Este proyecto contempla 2.600 kilómetros de tuberías que atravesarán 13 comunidades autónomas y 550 municipios. El calendario prevé que esté plenamente operativo en 2030.

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El presupuesto es de 2.645 millones de euros sólo para la parte nacional, mientras que la red completa, incluyendo almacenamiento y la interconexión con Francia mediante BarMar, ascenderá a 3.310 millones. Una parte significativa del trazado se aprovechará de gasoductos existentes, hasta un 80 %, junto con cañerías instaladas que cubrirán alrededor del 21 %. El carácter prioritario del proyecto ha permitido que se etiquete como de Especial Interés Europeo. Ya cuenta con 32,5 millones de euros de financiación comunitaria para los estudios previos, lo que garantiza que no se trate de un simple anuncio, sino de una infraestructura en desarrollo real.

El corredor H2Med busca conectar el hidrógeno verde español con Francia y Alemania, además de consolidar un eje de transporte que coloque a la España en el mapa energético mundial como exportadora de hidrógeno verde hacia los principales centros industriales.

Un mapa energético en transformación

El futuro energético europeo pasa por diversificar fuentes y reforzar la autonomía. Con los corredores de hidrógeno, Bruselas plantea un sistema que permitirá reducir riesgos geopolíticos y al mismo tiempo fomentar un mercado único de energías renovables. España se perfila como una de las piezas clave de este rompecabezas por su capacidad de generar hidrógeno verde a partir de energías renovables como el Sol y el viento. Esa ventaja competitiva se convierte en un activo para toda Europa, no sólo para la economía española.

La inversión europea en hidrógeno va más allá de un simple proyecto energético. Se trata de un cambio estructural en la manera en la que se organiza la seguridad energética del continente, un movimiento que busca estabilidad a largo plazo y que abre la puerta a nuevas oportunidades tecnológicas e industriales.

El corredor H2Med y el hidrógeno verde español serán determinante para definir la nueva arquitectura energética europea, orientada a un horizonte sin combustibles fósiles.