España encara una nueva fase en su relación con el hidrógeno renovable. La vicepresidenta y ministra de Transición Ecológica, Sara Aagesen, ha comunicado una batería de fondos que se integrará en las próximas subastas europeas del Banco Europeo del Hidrógeno. Se trata de una cifra que ronda los 465 millones, divididos entre dos vías que permitirán reforzar tanto la producción de hidrógeno verde como su aplicación en procesos térmicos del sector industrial.
La apuesta busca asegurar que los proyectos españoles con opciones reales no queden fuera por falta de presupuesto europeo. Esta fórmula encaja con el sistema comunitario de subastas como servicio, donde cada país puede sumar fondos propios para rescatar iniciativas nacionales que hayan quedado preseleccionadas pero sin apoyo económico por falta de crédito europeo.
Aagesen detalló que la mayor parte del nuevo paquete corresponde a una aportación de 415 millones destinada a la tercera subasta del Banco Europeo del Hidrógeno. Según la propia ministra, “Quiero aprovechar para anunciar la contribución de 415 millones para reforzar la tercera subasta del Banco del Hidrógeno. Con esta aportación hemos alcanzado la cifra de 3.155 millones para que el hidrógeno se haga una realidad”. Además, España asignará otros 50 millones que se movilizarán dentro de la primera subasta comunitaria centrada en calor industrial, un ámbito que la Comisión Europea lanzará de inmediato.
La participación española en las subastas del AaaS orientadas al hidrógeno renovable tiene una meta interna: agotar los fondos asignados al IDAE dentro del Plan de Recuperación. Con esta nueva aportación, España encadena su segunda contribución consecutiva tras los más de 376 millones destinados en 2024.
La financiación prevista se distribuirá en dos bloques definidos por Bruselas. El primero recibirá 278,6 millones y está dirigido a la producción de hidrógeno renovable de origen no biológico (RFNBO). El segundo, con 136,4 millones, se centra en proyectos que destinen este hidrógeno al transporte marítimo y aéreo, dos sectores donde la descarbonización avanza más despacio y las alternativas eléctricas encuentran barreras operativas.
La estructura permite ajustar los fondos entre ambos bloques en caso de que uno no logre adjudicar todo el presupuesto. Este margen evita que parte del dinero quede sin uso y favorece que más iniciativas españolas consigan respaldo dentro del marco europeo.
La primera subasta europea de calor industrial abre una vía inédita para modernizar procesos térmicos que hoy dependen de combustibles fósiles. España participará con un paquete de 50 millones que se repartirá según dos intensidades de potencia térmica.7
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Los proyectos que trabajen entre 100 y 400 ºC en instalaciones de baja potencia dispondrán de 30 millones. Los que operen en el mismo rango térmico pero con una demanda superior a los 5 MWt contarán con 20 millones. Esta clasificación permite adaptarse a distintos modelos industriales que ya están presentes en ámbitos como la fabricación de materiales, el sector alimentario o la química.
Las líneas elegibles abarcan desde bombas de calor de gran tamaño hasta sistemas de calentamiento resistivo, tecnologías basadas en plasma o soluciones de calor renovable como la solar térmica y la geotermia. Muchas de estas opciones encajan con los marcos de ayuda del PERTE ERHA y del PERTE de Descarbonización Industrial, que ya habían preparado terreno para acelerar su expansión.
El calendario será más exigente que en convocatorias anteriores. Los proyectos que aparezcan en listas nacionales de espera deberán presentar documentación y garantías de ejecución en plazos más breves, ya que la resolución definitiva debe publicarse antes del 31 de agosto de 2026. Esto se debe a que los fondos proceden del Mecanismo de Recuperación y Resiliencia, que exige un cierre administrativo sin demoras.
Este esquema de subastas facilita que España pueda apoyar propuestas competitivas sin abrir procedimientos propios, ganando tiempo y reduciendo cargas burocráticas. Así, las empresas nacionales dispondrán de más oportunidades para avanzar en proyectos donde el hidrógeno renovable y el calor industrial forman parte central de sus planes.
Con estas aportaciones, el Gobierno supera ya los 3.100 millones destinados al desarrollo del hidrógeno verde y su cadena de valor. Un movimiento que coloca al país en una posición relevante dentro del creciente mapa europeo del hidrógeno renovable, donde la competencia por captar proyectos avanza a gran ritmo y las decisiones de financiación marcan la diferencia en su despliegue.
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