- Extremadura fija el año 2030 como horizonte para producir una quinta parte del hidrógeno verde de España, apoyándose en sus recursos naturales y en el impulso de la Junta.
- Extremadura quiere convertirse en el motor del hidrógeno verde en España y Europa.
- Extremadura quiere sitio en el tren del hidrógeno: pide normas claras y avanzar ya
La conversación sobre energía ya no se limita al Sol y al viento. El hidrógeno verde ha entrado en escena y Extremadura pretende colocarse en el mapa europeo gracias a este recurso. El Ejecutivo autonómico ha dejado claro que no se trata de una apuesta aislada, sino de una estrategia de futuro con calendario, proyectos en marcha y una red de aliados que van desde la industria hasta la investigación.
La comunidad autónoma extremeña no sólo busca reducir emisiones. Quiere transformar sus ventajas naturales, sol, agua y terreno, en un motor económico y social, capaz de atraer inversión y empleo de calidad. La meta está muy clara: consolidar un ecosistema que le permita asumir un papel protagonista en la transición energética que ya vive Europa.
La hoja de ruta de Extremadura para un combustible estratégico
La Junta de Extremadura considera necesario diseñar una planificación que sirva de brújula para aprovechar al máximo las oportunidades de la nueva economía del hidrógeno. Esa hoja de ruta debe ir más allá de la producción: incluye también la forma de almacenarlo, transportarlo y conectarlo con la industria.

En un encuentro celebrado en Badajoz, responsables de Industria, Energía y Minas junto con la dirección de Sostenibilidad pusieron sobre la mesa los pasos a seguir. El mensaje fue claro: sin planificación, el potencial de Extremadura podría quedar en papel mojado.
La propuesta se enmarca dentro de un escenario más amplio, en el que España aspira a convertirse en uno de los grandes centros productores de hidrógeno verde del continente. Y en este contexto, Extremadura quiere ocupar un lugar destacado. El compromiso autonómico para 2030 es producir el 20 % del hidrógeno verde español. Ese objetivo conecta con las metas climáticas europeas, que buscan neutralidad en emisiones a mediados de siglo y un proceso de descarbonización que ya está en marcha.
Extremadura y el corredor europeo H2med
Uno de los factores que refuerzan la posición extremeña es su integración en el Corredor H2med. Este proyecto, que la Unión Europea reconoce como prioritario, conectará la Península Ibérica con el resto del continente a través de infraestructuras específicas de hidrógeno.
El trazado del H2med pasará por 51 municipios de la comunidad autónoma, lo que coloca a Extremadura en el centro de una red estratégica de transporte de energía limpia. Esa circunstancia facilita la exportación, además de atraer a empresas interesadas en asentarse cerca de la infraestructura.
La disponibilidad de suelo y la abundancia de recursos naturales refuerzan este papel logístico. Y es que Extremadura reúne las condiciones necesarias para acoger instalaciones a gran escala, desde electrolizadores hasta plantas de almacenamiento. La Junta considera que estar dentro de este corredor convierte a la comunidad en un punto de referencia obligado para la inversión en hidrógeno. No se trata sólo de producir, también quiere ser un punto clave en la circulación de esta energía hacia otros países europeos.
Proyectos en marcha y perspectivas de futuro
Actualmente, Extremadura cuenta con siete proyectos activos vinculados al hidrógeno verde. Algunos están en fases avanzadas de tramitación medioambiental, lo que significa que pronto podrían iniciar su construcción. Además, varias compañías estudian nuevas iniciativas que ampliarían aún más la capacidad instalada. La administración subraya que estos proyectos no son meros planes sobre el papel. Se trata de iniciativas concretas que, una vez ejecutadas, situarán a la comunidad extremaña en la primera línea de las energías renovables dentro de España.
Deutz Spain inaugura la primera planta de hidrógeno verde de Extremadura
El desarrollo no sólo busca aportar electricidad limpia. También persigue generar un tejido industrial nuevo, con empleos vinculados a la ingeniería, la investigación y la logística. El hidrógeno verde puede convertirse en un eje de diversificación económica para una comunidad autónoma que lleva años reclamando oportunidades de modernización.
La clave ahora es avanzar con rapidez y no dejar escapar la ventaja que ofrecen sus recursos naturales. Extremadura tiene Sol, agua y terreno. Lo que falta es construir el ecosistema que permita transformar esos ingredientes en una industria sólida y competitiva a escala europea.


