La presentación pública de “Activa”, el sistema modular de suministro de hidrógeno desarrollado por HVR, ha vuelto a animar la apuesta del hidrógeno verde en España. La instalación temporal en la localidad madrileña de Coslada, en pleno corredor de la A2, ha servido como escaparate de un planteamiento que pretende anticiparse a las exigencias del reglamento AFIR (Reglamento sobre la Infraestructura para Combustibles Alternativos de la Unión Europea), y extender los puntos de repostaje por todo el país antes de que llegue el plazo oficial.
Esta propuesta llega en un momento en que el despliegue de infraestructuras sigue siendo escaso, condicionando la llegada de vehículos capaces de utilizar hidrógeno. El reglamento europeo marca que en 2030 debe haber puntos cada 200 kilómetros en la red TEN-T. Ahora, la compañía HVR quiere desplegar 75 estaciones y asegura que ya ha garantizado financiación y ayudas por valor de 33 millones de euros para levantar 55 de ellas antes de 2028.
Activa, la instalación presentada por HVR, ocupa unos 20 metros cuadrados y está diseñada para colocarse sobre una superficie plana y sin grandes preparativos. Este planteamiento permite que pueda integrarse en áreas de servicio existentes sin interrumpir el funcionamiento habitual. La empresa insiste en que esta flexibilidad es fundamental para acelerar la presencia del hidrógeno en rutas donde todavía no existe una infraestructura estable.
El sistema cumple los requisitos de presión establecidos por el AFIR y puede ofrecer repostajes tanto a 350 como a 700 bar. Su capacidad diaria alcanza los 1.000 kilos, suficiente para flotas ligeras y para parte del transporte profesional. Según la compañía, hace apenas unos años este tipo de tecnología resultaba demasiado costosa, pero ahora puede desplegarse de forma más eficiente.
Uno de los elementos que reduce los costes de la mini-hidrolinera Activa es que el hidrógeno llega ya comprimido a más de 500 bar. Esto evita instalar equipos voluminosos y limita el consumo eléctrico del módulo a unos 15 kW. Con menos gasto energético y sin inversiones iniciales elevadas, la idea es que los operadores paguen sólo por el hidrógeno entregado, adaptándose a zonas donde la demanda aún no está consolidada.
Aunque la tecnología sigue avanzando, el sector recuerda que sin usuarios la red corre el riesgo de no alcanzar un volumen que haga viable su mantenimiento. Durante la presentación, la dirección de la empresa HVR subrayó que será necesario apoyo público a partir de 2028 para que los vehículos de hidrógeno puedan competir en coste total de propiedad con otras opciones. Modelos como el Toyota Mirai, el Hyundai Nexo o el futuro BMW X5 de hidrógeno tendrían un papel relevante, pero serán los camiones, autobuses y servicios logísticos los que determinen realmente si el hidrógeno toma velocidad.
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La iniciativa de HVR también mira hacia el ámbito marítimo. La empresa espera que sea posible aplicar un marco regulatorio similar al del transporte por carretera para abastecer embarcaciones equipadas con pila de combustible o sistemas eléctricos de largo alcance. En pruebas ya existe un prototipo capaz de alcanzar cerca de 100 kilómetros de autonomía sobre el agua.
Con la meta de tener 75 estaciones activas en 2030, la compañía pide que fabricantes, suministradores y operadores de flotas asuman parte del riesgo en lugar de esperar a que exista una demanda consolidada. Según HVR, el despliegue sólo será realista si todas las partes avanzan a la vez y no de forma aislada.
Activa, la estación exhibida en Coslada es la misma que BMW utilizó durante meses en su centro de pruebas en el sur de Francia, donde la marca ensayaba prototipos de hidrógeno sin un punto de recarga cercano. Para la firma alemana, la llegada del hidrógeno al mercado depende directamente de contar con estaciones seguras y distribuidas en los principales corredores. Su plan pasa por lanzar un X5 de hidrógeno en 2028, fabricado en Spartanburg junto a sus variantes eléctrica, térmica e híbrida. En España, su llegada está condicionada al avance de la red.
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Organismos como EIT Urban Mobility recalcan que el hidrógeno requiere una larga estrategia, coordinada y sostenida. No basta con colocar estaciones aisladas: hace falta una red capaz de mantenerse, crecer y dar servicio estable a flotas y operadores. Esta claro que el modelo energético que se proyecta para las próximas décadas necesita una planificación compartida.
Aunque todavía quedan pasos por dar, el proyecto de HVR pretende encajar en ese marco. Activa funciona las 24 horas y puede trasladarse a otras ubicaciones si el uso no alcanza lo previsto. La empresa considera que esta movilidad interna será esencial para ajustar la red a un mercado que aún está en formación.
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