El movimiento realizado por Moeve para fijar fecha al inicio de las obras en Huelva cambia totalmente el ritmo de un proyecto que llevaba meses esperando su punto de arranque. La compañía ha decidido activar en 2026 la construcción de un electrolizador de 400 MW que servirá como base del futuro Valle Andaluz del Hidrógeno, una iniciativa que se extiende entre Palos de la Frontera y San Roque y que suma 2 GW en su hoja de ruta. La zona, acostumbrada a concentrar gran parte de la actividad industrial del sur peninsular, afronta un nuevo escenario que puede modificar su relación con la energía durante las próximas décadas.
Este primer bloque se ubica en el Energy Park La Rábida y está planteado para alcanzar su potencia máxima en 2028. El complejo forma parte de una inversión que ronda los 3.000 millones de euros y que busca reducir el uso de combustibles convencionales en Andalucía. La instalación funcionará con electricidad procedente de nuevos parques solares y eólicos que aportarán hasta 7 GW de potencia. Con esa base, Moeve espera producir hidrógeno renovable a gran escala y sustituir una parte significativa del hidrógeno gris utilizado en el refino y en otros sectores altamente dependientes de energía.
El plan de Moeve para Huelva llega en un momento en el que la zona concentra cerca del 40% del consumo nacional de hidrógeno, una cifra que la convierte en un punto fundamental para la expansión de esta actividad. Con el electrolizador de 400 MW, la compañía Moeve marca el inicio físico del proyecto y sitúa a la provincia como una pieza central de un mapa energético que evoluciona a gran velocidad. Cuando alcance su máxima capacidad, la planta podrá producir una parte notable del hidrógeno renovable que España quiere tener operativo en 2030.
El avance del proyecto permite a Andalucía posicionarse en un escenario europeo que se encuentra en plena transición. La UE ha elevado sus metas de capacidad de electrólisis para esta década dentro de REPowerEU, mientras España ha fijado un objetivo nacional de 12 GW en el PNIEC. La planta de Huelva aparece como uno de los activos que facilitarán la consecución de esas metas y que atraerán nuevas actividades vinculadas a los fertilizantes verdes, los combustibles marítimos o los procesos químicos.
Las previsiones laborales muestran la envergadura del proyecto. Se calcula que durante las obras se crearán alrededor de 10.000 empleos, con unos 1.000 directos, generando oportunidades para más de 400 pequeñas y medianas empresas. Esto permitirá ampliar la actividad económica en áreas como Huelva y el Campo de Gibraltar, donde la industria pesada ha marcado la identidad de la región durante décadas.
Mientras avanza la fase de Huelva, Moeve mantiene el calendario para su segundo gran electrolizador, situado en San Roque, en el Campo de Gibraltar. La compañía prevé ponerlo en marcha en 2027 y añadir así 1 GW adicional al conjunto. Esta expansión transformará la capacidad de producción del valle energético andaluz y reforzará la actividad de los puertos de la región, que aspiran a convertirse en nodos destacados para el suministro y el transporte marítimo de hidrógeno renovable.
Moeve presenta su siguiente gran movimiento en el Valle Andaluz del Hidrógeno Verde
La proximidad de San Roque a rutas comerciales de gran tráfico y la relevancia del puerto de Algeciras hacen que está zona sea idónea para construir corredores marítimos hacia el norte de Europa. De hecho, Moeve ya tiene firmado un acuerdo con el Puerto de Rotterdam para impulsar el primer enlace marítimo de hidrógeno entre ambos extremos del continente, lo que subraya la importancia del proyecto en el sector energético europeo.
Este nuevo electrolizador también se integrará en el entramado de energías renovables previstas para abastecer al valle, lo que permitirá ampliar la disponibilidad de hidrógeno renovable para industrias locales y para exportación. Las infraestructuras asociadas al transporte y almacenamiento tendrán un papel clave, ya que determinan la competitividad final del producto en el mercado.
La combinación de Huelva y San Roque convierte al sur peninsular en uno de los proyectos más ambiciosos del continente. Con una producción prevista de hasta 300.000 toneladas anuales de hidrógeno renovable, el valle podría influir en la estrategia energética nacional. El avance de la construcción en 2026 supone, por tanto, el inicio real de una etapa de obras, inversiones y planificación que marcará el rumbo del sector durante años.
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La presencia de figuras como Maarten Wetselaar, consejero delegado de la compañía Moeve, en la presentación del proyecto ha reforzado la visibilidad de la iniciativa. La compañía insiste en que el calendario se mantendrá y que el objetivo es acompañar la transición energética europea desde una zona que ya está acostumbrada a ser centro industrial. El propósito es crear una cadena de valor que pueda sostener la actividad durante décadas y apoyar el desarrollo de productos energéticos menos contaminantes.
Los próximos años definirán la solidez del proyecto, su impacto en el empleo y su capacidad para atraer nuevas actividades industriales, convirtiendo el Valle Andaluz del Hidrógeno en uno de los puntos más observados del mapa energético.
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