El puerto de Alicante ya ha activado el mecanismo que definirá su próximo gran proyecto: la instalación de una planta de hidrógeno verde. La Autoridad Portuaria ha iniciado la consulta de mercado previa a la licitación oficial, con el objetivo de contrastar plazos y costes antes de adjudicar la obra.
El plan, bautizado como Portali-H2, busca colocar a la dársena en la ruta de la transición energética, reduciendo el uso de combustibles fósiles e introduciendo este vector en operaciones internas, transporte marítimo y empresas vinculadas al recinto. Todo ello en línea con los compromisos europeos de descarbonización recogidos en el «Fit for 55».
La consulta de mercado del puerto de Alicante permanecerá abierta hasta finales de septiembre y pretende captar propuestas de operadores interesados. Con ello, se persigue identificar las tecnologías más adecuadas, ajustar los presupuestos y diseñar una planta que encaje en las necesidades reales del puerto y de su entorno logístico.
El plan técnico prevé una potencia mínima de 1 MW, pero su alcance va mucho más allá de la cifra. La idea es cubrir gran parte del consumo energético de la propia instalación con renovables, aspirando a un 70 % de autosuficiencia. Esta línea de trabajo coloca al puerto en la senda de la autonomía energética, reduciendo su dependencia externa.
Además, la infraestructura se concibe como un plan fundamental para introducir hidrógeno en el transporte local, tanto marítimo como terrestre. Por tanto, el puerto de Alicante no sólo busca reducir emisiones de CO₂. También ofrecer un modelo replicable de transición energética para la logística mediterránea. La apuesta también incluye el desarrollo de sinergias con universidades y centros de investigación, lo que podría convertir al puerto en un laboratorio de innovación energética. Esta conexión con la investigación persigue validar tecnologías, atraer inversión y generar conocimiento aplicado al sector portuario.
El proyecto del puerto de Alicante encaja en la estrategia de la UE, que ha fijado la neutralidad climática como objetivo a medio plazo. En este marco, el hidrógeno se plantea como un recurso fundamental para descarbonizar sectores donde la electrificación directa es compleja, como el transporte marítimo.
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La Autoridad Portuaria contempla la planta como una fuente de energía, y también como una pieza estratégica para transformar las operaciones logísticas y reducir la huella ambiental del recinto. La apuesta por renovables en su diseño asegura que la propia instalación pueda funcionar con un consumo bajo en carbono.
El impacto esperado no se limita a la reducción de emisiones. El puerto quiere posicionarse como un hub energético en el arco mediterráneo, capaz de atraer capital privado y convertirse en referente para otras dársenas. La creación de un innovador ecosistema en torno al hidrógeno verde reforzará, además, la competitividad del recinto en un contexto mundial marcado por la transición energética. De este modo, Portali-H2 se convierte en una plataforma con múltiples capas: energía limpia para las operaciones, atracción de talento investigador y un modelo de negocio sostenible abierto a la inversión privada.
Uno de los puntos clave será la fórmula de gestión. La Autoridad Portuaria ha dejado claro que no habrá inversión directa con fondos propios. En su lugar, la construcción y explotación de la planta se llevará a cabo mediante una concesión a empresas privadas, lo que abre la puerta a una colaboración público-privada.
Este esquema garantiza que el proyecto del puerto de Alicante avance sin cargar sobre el presupuesto público, al tiempo que permite que compañías especializadas aporten tecnología, capital y experiencia en el sector energético. La concesión se articulará bajo el marco regulador del propio puerto, lo que asegura un equilibrio entre las necesidades de la dársena y la iniciativa privada.
La fórmula elegida se enmarca en una tendencia cada vez más habitual en proyectos de transición energética: integrar el conocimiento empresarial en la ejecución de infraestructuras estratégicas. En definitiva, la cuenta atrás ha comenzado: la planta de hidrógeno verde de Alicante supondrá un cambio en la forma de operar del puerto, además de redefinir el papel de la ciudad en la transición energética del Mediterráneo.
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Este artículo es muy interesante. La apuesta del puerto de Alicante por el hidrógeno verde y la colaboración público-privada me parece un modelo muy acertado para la transición energética. ¡Espero que sea un referente en el Mediterráneo!