Planta de Repsol en Puertollano. Foto: Repsol.
El mapa energético español sufre un ajuste de los más inesperado. Y es que Repsol ha decidido dar un paso atrás y detener el desarrollo de una planta de hidrógeno renovable en Puertollano, en Ciudad Real. Este viraje viene motivado por la falta de garantías económicas y técnicas que impiden convertir en realidad un proyecto que pretendía liderar la producción de hidrógeno limpio en Castilla-La Mancha.
La decisión afecta directamente a una instalación que se iba a levantar sobre el terreno que antes ocupaba la central térmica de La Sevillana. Allí, la filial Hydric Power SL, impulsada por Repsol y con participación de RIC Energy, había previsto una planta con cifras muy prometedoras: más de 30.000 toneladas anuales de hidrógeno renovable y casi 273.000 de oxígeno.
La cancelación no ha llegado de forma repentina. Repsol había encargado diversos estudios técnicos y económicos previos a decidir si lanzaba oficialmente la inversión. El balance final fue negativo. Según fuentes cercanas a la empresa, los resultados dejaban claro que, en el contexto actual, no era factible seguir adelante.
En otras palabras, el elevado coste de desarrollo y las barreras tecnológicas que aún presenta la producción de hidrógeno verde han sido factores determinantes. Esto, además de paralizar la planta, también aplaza las expectativas puestas sobre Puertollano como epicentro del hidrógeno renovable.
Este revés afecta a un proyecto que apuntaba alto. El objetivo era transformar el agua en sus dos elementos básicos, hidrógeno y oxígeno, mediante un proceso de electrólisis, todo ello impulsado por fuentes renovables. Luego, ese hidrógeno debía viajar a través de un hidroducto hasta la refinería de Repsol, donde se usaría para descarbonizar procesos industriales. La infraestructura, en caso de haber visto la luz, habría contribuido a reducir emisiones y avanzar en la transición energética. Pero los números no cuadraron, y eso obligó a cambiar el rumbo.
Pese al frenazo a este proyecto concreto, Repsol no cierra la puerta al hidrógeno renovable. Desde la compañía aseguran que el compromiso con la descarbonización de sus operaciones industriales en Puertollano sigue en pie. Sólo que, ahora, el enfoque será diferente: más flexible, más adaptado a las condiciones reales del entorno.
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Esto implica priorizar tecnologías que encajen mejor con el complejo petroquímico de la zona, donde ya existen otras iniciativas sostenibles. Por ejemplo, está en marcha una planta de biodiésel, se desarrollan productos como superpolímeros de última generación y se trabaja con plásticos reciclados.
Además, hay nuevas instalaciones solares y se están aplicando mejoras tecnológicas para reducir el impacto medioambiental de los procesos actuales. El futuro energético de Puertollano, por tanto, no se desvanece, sólo toma otros caminos. La ciudad, con gran tradición minera e industrial, se mantiene como territorio fundamental dentro del plan de transformación de Repsol, que busca posicionarse como un actor de referencia en la economía circular y en la transición ecológica.
La idea del hidrógeno verde ha generado muchas expectativas, y no sólo en España. Este gas, que puede usarse como combustible o materia prima, se considera esencial en un mundo que intenta dejar atrás los fósiles. Pero su producción no es sencilla ni barata. El hidrógeno no se encuentra libre en la naturaleza. Hay que fabricarlo. Y aquí es donde entra en juego la llamada electrólisis, un proceso que divide el agua en hidrógeno y oxígeno usando electricidad. Si esa electricidad viene de fuentes renovables, el resultado es hidrógeno verde: sin emisiones y totalmente sostenible.
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Frente a otras formas de producción, como el hidrógeno gris (procedente de gas natural) o el rosa (generado con energía nuclear), el verde es el más limpio. Pero también el más caro. Y eso hace que, por ahora, muchos proyectos deban enfrentarse a serios obstáculos. El caso de Puertollano es un reflejo de esa tensión entre ambición climática y realidad industrial. Aunque la tecnología avanza y los costes podrían bajar en los próximos años, el camino no será inmediato ni está libre de contratiempos.
La retirada del proyecto de la compañía Repsol no significa el fin del hidrógeno verde en España. Es más bien un ajuste de expectativas. Mientras tanto, Puertollano sigue viva como polo estratégico para la innovación energética. El futuro se reinventa, aunque no siempre va en línea recta.
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