Proyectos e investigación

Con 292 millones de euros en juego, España se convierte en el epicentro europeo del impulso al hidrógeno limpio

España ha dado un gran paso adelante en el terreno del hidrógeno renovable. En la segunda subasta lanzada por el Banco Europeo del Hidrógeno, nuestro país ha conseguido sacar adelante ocho de los quince proyectos seleccionados por la Comisión Europea, logrando así más de la mitad del total. Esto supone un respaldo contundente por parte de Bruselas y, además, una inyección económica de 292 millones de euros para seguir avanzando en la descarbonización de la industria y el transporte.

La cifra sitúa a España como el principal receptor de los fondos europeos entre los cinco países beneficiarios (Alemania, Finlandia, Noruega y Países Bajos completan la lista). El resultado de esta subasta subraya el peso específico del país en esta transición, y coloca a España como referente en un mapa energético que empieza a dibujarse con tintes verdes.

España arrasa en la subasta europea del hidrógeno

Los proyectos seleccionados dentro de nuestras fronteras suman una potencia instalada de casi 900 MW, una parte sustancial de los 2.336 MW adjudicados en total en esta ronda. Todos ellos están enfocados a la producción de hidrógeno verde que se destinará a sectores donde eliminar el uso de combustibles fósiles es especialmente complejo, como el transporte pesado o las industrias intensivas en energía.

La previsión es que, una vez en marcha, estos proyectos permitan generar cerca de 2,2 millones de toneladas de hidrógeno renovable en diez años a nivel europeo. De esa cifra, una parte significativa tendrá sello español. El impacto medioambiental también es contundente: se estima que evitarán la emisión de más de 15 millones de toneladas de CO₂ a la atmósfera.

Más allá del aspecto técnico, lo relevante es el modelo que se refuerza. Esta subasta comunitaria no reparte ayudas sin más, sino que otorga primas fijas por tonelada de hidrógeno producida, con el objetivo de cubrir la diferencia entre los costes actuales de producción y los precios de mercado, todavía poco competitivos. Así, se da un impulso real a la viabilidad comercial del hidrógeno renovable.

España cuenta con todos los ingredientes para liderar la transición europea hacia el hidrógeno verde

España, con estos ocho proyectos en el punto de partida, se posiciona como uno de los nodos estratégicos para el desarrollo industrial de este vector energético en Europa.

Subasta europea: así se coordinan los fondos estratégicos

La clave del éxito de este tipo de convocatorias está también en su diseño. La subasta ha sido concebida para fomentar el despliegue rápido y eficiente del hidrógeno verde en aquellos sectores donde más se necesita. A esto se suma una modalidad añadida, la conocida como Auction as a Service (AaaS), que permite a los países participantes inyectar fondos adicionales de manera voluntaria.

España no ha dejado pasar esta oportunidad. En noviembre, decidió sumarse a la modalidad complementaria, aportando hasta 400 millones de euros extra procedentes del Plan de Recuperación. Gracias a este movimiento, el país podrá respaldar proyectos que, pese a haber sido preseleccionados por la Comisión, no han entrado finalmente en el reparto oficial pero figuran en la lista de espera.

Esta fórmula refuerza la colaboración entre las estrategias nacionales y las iniciativas europeas, y permite mantener con vida desarrollos clave que podrían incorporarse en fases futuras. Además, mejora la eficacia del gasto público al evitar duplicidades entre convocatorias estatales y comunitarias.

Más allá de la subasta: una hoja de ruta con inversión récord

El liderazgo actual de España no es fruto del azar. Detrás hay una estrategia consolidada que lleva tiempo en marcha. El Ministerio para la Transición Ecológica y el Instituto para la Diversificación y Ahorro de Energía (IDAE) han destinado ya más de 3.000 millones de euros en ayudas ligadas al hidrógeno verde.

Puertollano se convierte en el epicentro de la mayor red de hidrógeno verde de España

Entre los programas más destacados figuran H2 Pioneros, H2 Cadena de Valor o H2 Valles, así como la participación en iniciativas paneuropeas como Hy2Tech, Hy2Use y Hy2Move. Todo ello conforma un entramado de apoyo público orientado a construir plantas de producción y un ecosistema industrial alrededor del hidrógeno, desde la I+D hasta el transporte y almacenamiento.

Con este músculo financiero y técnico, España no sólo busca sustituir combustibles fósiles, también crear empleo, captar inversión extranjera y desarrollar una cadena de valor que sea competitiva a escala mundial. El mensaje está claro: el hidrógeno renovable no es una moda, sino una apuesta estratégica a largo plazo.

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Belén Valdehita

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