• Cuatro jóvenes españoles revolucionan el sector energético con un sistema de almacenamiento de energía que asegura suministro eléctrico infinito incluso en el peor de los fallos de red.
  • El almacenamiento de energía mediante hidrógeno sólido garantiza que las antenas de telefonía nunca dejen de funcionar. Esta solución evita el colapso de infraestructuras críticas durante los cortes de luz masivos.
  • El polémico almacén de hidrógeno en Cantabria que pone en alerta a los ecologistas

El panorama energético debe afrontar un reto mayúsculo: qué hacer con la electricidad que sobra de los parques eólicos y solares. Ahora, cuatro jóvenes universitarios han dado con una tecla distinta para resolver este asunto, utilizando métodos de fabricación digital e hidrógeno sólido para crear depósitos de seguridad.

Su proyecto, nacido en las aulas de diseño de Barcelona, busca que los apagones masivos dejen de ser un caos social. Al transformar el excedente natural en un recurso guardado a largo plazo, proponen un cambio radical en cómo consumimos electricidad de respaldo.

Almacenamiento de energía contra los apagones masivos

La propuesta de estos graduados surge de una necesidad real tras vivir incidentes de desconexión total. “Todos os acordáis del apagón del pasado año en el cual millones de personas quedaron incomunicadas, sin acceso a información ni capacidad de comunicación durante horas, ¿verdad? Estamos invirtiendo billones de euros en energías renovables, pero cuando cae la red, nos apoyamos en el diésel como respaldo energético. Nosotros vamos a sustituir los generadores diésel por una solución 100 % limpia y autónoma”.

La empresa, denominada Atom H2, utiliza la electrólisis para extraer combustible del agua y alojarlo en recipientes fabricados con impresoras 3D. Este sistema de almacenamiento de energía no requiere las peligrosas presiones altas ni el frío extremo de los métodos tradicionales. Al ser un formato sólido, el peligro se reduce drásticamente, permitiendo que la electricidad se guarde por periodos extensos sin pérdidas significativas, algo imposible para las baterías comunes de litio actuales.

El equipo ya realiza ensayos con gigantes de las telecomunicaciones para asegurar que las antenas funcionen siempre. Tras pasar por varios centros de alto rendimiento en Estados Unidos, han conseguido que su idea sea “sostenible, accesible y eficiente”, asegura Anna Martín, la responsable del grupo. Gracias a este sistema modular, el único residuo que se vierte a la atmósfera es agua destilada, eliminando por completo el humo negro y el ruido de los motores de combustión interna.

Ventajas del almacenamiento de energía en estado sólido

A diferencia de las alternativas químicas habituales, esta tecnología soporta mejor el paso del tiempo. Anna Martín aclara que “actualmente en el mercado existen otros productos que sólo integran baterías que van muy bien para el día a día, pero a largo plazo no son capaces de retener tanta energía. También hay soluciones que almacenan el hidrógeno a altas presiones, pero necesitan recambios frecuentes de piezas mecánicas y su coste operativo es elevado”.

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Al evitar el traslado físico de gases pesados, los gastos de mantenimiento caen en picado. El almacenamiento de energía sólido se convierte así en una pieza fundamental para sitios de difícil acceso o zonas rurales. Los fundadores de este proyecto han detectado que el sector de las comunicaciones es el cliente ideal, pues requieren fiabilidad total. Su expansión ya mira hacia mercados vecinos como Francia e Italia, e incluso países en Oriente Medio donde el Sol sobra pero falta gestión.

La meta final es erradicar la quema de petróleo en los servicios de emergencia. “Esta tecnología no sólo democratiza el acceso a fuentes de energía renovables, también contribuye a la descarbonización de sectores de alto consumo energético y, por tanto, a acelerar la transición hacia un futuro más sostenible. Nuestro objetivo es acabar con la dependencia de los combustibles fósiles”, señala la fundadora mientras preparan la siguiente fase de su producción industrial.

Un modelo de almacenamiento de energía para el futuro

El crecimiento de la firma ha contado con respaldo financiero para fabricar sus primeras unidades comerciales. Gracias al apoyo de algunas entidades bancarias, han adoptado el sistema de pago por uso, facilitando que las empresas no tengan que comprar los equipos, sólo pagar por el servicio prestado. Esta modalidad facilita que los centros médicos o los puertos marítimos adopten la tecnología de almacenamiento de energía sin realizar desembolsos iniciales gigantescos, acelerando la limpieza del aire urbano.

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La versión más reciente de su equipo ya es “una propuesta optimizada, escalable y comercializable” que supera los bocetos iniciales de su etapa estudiantil. Al trabajar junto a socios estratégicos, han logrado visibilidad en rondas de capital que les permiten fabricar a gran escala. Esto es vital para cumplir su promesa: “Estamos invirtiendo billones en energías renovables, pero cuando cae la red, nos apoyamos en el diésel como respaldo energético; nosotros vamos a sustituirlo por una solución 100 % limpia y autónoma”.

En los próximos meses, las pruebas piloto en Dubái y España confirmarán la resistencia de estos tanques 3D. La visión de estos cuatro emprendedores es que cualquier edificio tenga luz garantizada de forma ecológica. El hidrógeno sólido ya es un producto real que está a punto de jubilar a los viejos generadores de humo y ruido en toda Europa.

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